Metabolevo. Origen. Introducción

business-idea-1240825_960_720Voy a pasar a exponer la filosofía que entiendo va a ser la base de Metabolevo. En los próximos días iré ampliando conceptos en cada uno de los puntos hasta completar toda la fase de introducción. Con posterioridad, haré entradas para ampliar aquellos temas que susciten más inquietud, o aquellos artículos científicos que puedan ser de interés para los lectores del Blog.

Me gustaría que fuera algo dinámico, pero también sobre una base. Dicha base, los cimientos del blog, es lo que me permitirá ir exponiendo los temas de manera, espero, ordenada.

He divido los campos de actuación en 4 áreas. Quiero que se realice este ejercicio de división, ya que nos va a ser más fácil asimilar la información. Cada uno le va a dar una importancia mayor o menor a cada área, pero deberemos actuar sobre todas ellas para lograr un impacto final satisfactorio. Simplemente ser consciente de esos 4 puntos actuación sobre los que queremos influir, nos puede ayudar a mejorar. Estos puntos, tal y como los entiendo, son:

  • Vida Personal.
  • Vida Laboral.
  • Vida Familiar.
  • Vida Social.

La filosofía que propongo es crecer personalmente (Alimentación – Actividad Física – Mentalidad). De esta manera, vamos a influir de manera positiva en las otras 3 áreas. Al crecer nosotros mismos, vamos a crecer laboralmente, familiarmente y socialmente. Vamos a ser agentes del cambio, influencias positivas. Vamos a liderar mejoras en nuestro entorno. Y vamos a intentar hacerlo de manera ética y respetuosa.

Aplicar mejoras en tu vida personal es útil, y ciertamente vas a sentirte mejor y mejorar tu entorno. Pero implicar a otras personas en esto puede crear sinergias y mejorar tu vida laboral, familiar y social. Liderar mejoras, mejorar vidas. Para quien quiera recibir esa ayuda, claro.

Esto no es fácil. En primer lugar recibiremos mensajes de burla, después de ataque y después de aceptación. Ser fuerte en esta travesía y tener las ideas claras es lo que nos permitirá seguir avanzando. Lo que importa es el camino y no el destino, pero también es cierto que no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va. Fijar metas realistas y medibles nos puede ayudar en este sentido. Quiero perder peso, pero cuánto. Quiero estar saludable, pero cómo. Quiero ayudar a mi familia, pero cómo. Quiero mejorar mis relaciones sociales, pero cómo.

Para mí el objetivo final es mejorar mi calidad de vida, mi estado de salud. La mejora física es una consecuencia y un reflejo del buen estado de salud. Y transmitir esa sensación al resto de la gente. Cuando veo un speaker, un orador, transmitiendo mensajes de motivación con un físico desastroso, mal cuidada presencia física y claramente movido por el azúcar del desayuno, pues yo, no me lo creo. A esto me refiero. Entender la vida como un todo, y lograr un grado aceptable de excelencia en cada apartado, dentro de un marco ambiental saludable.

Espero os interese y algo de lo expuesto pueda ser de aplicación. Gracias por leer hasta aquí. Ahora empieza la acción.

 

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Metabolevo. Parte IV. El origen.

A finales de 2016 mi peso era de 83,2 Kgs. A finales de Junio de 2017, de 72,9 Kgs., mejorando parámetros de grasa acumulada y sobretodo sensaciones. Y comiendo más que nunca. ¿Cómo es esto posible?

Siempre tuve el vientre inflado. Cuando el perro (de unos 3 Kgs) se apoyaba en mi barriga, sentía un fuerte dolor. Si recibía un golpe era algo horroroso, no me podía ni palpar el vientre. Esto no es un estado natural del cuerpo. Es un síntoma. Una inflamación de bajo grado.

Mi piel presentaba múltiples eczemas. Pequeñas marcas rojizas en algunas zonas (pelo, nariz, orejas) que resultaban en descamación (caspa, restos de piel seca). Esto era otro síntoma.

Dolores de cabeza frecuentes, los gelocatiles e ibuprofenos volaban. Esto es otro síntoma.

Dolores de rodilla constantes, por la parte lateral exterior. Éste era otro síntoma.

Y si sigo pensando, seguro que soy capaz de encontrar múltiples síntomas. ¿Y por qué? ¿Qué cambié en este periodo de tiempo para decir adiós a estos síntomas? Pues la alimentación y el estilo de vida.

Yo era un sugar-burner. Un quemador de azúcar e hidratos. Esto, para una persona con mi genética, es directamente nefasto. Comer azúcares añadidos y harinas provoca rápidos aumentos de glucosa en sangre. En ese momento, el páncreas debe segregar insulina para contrarrestar estos aumentos. Como consecuencia, el cuerpo pasa a quemar principalmente azúcar en lugar de grasas. Como he comentado, voy a intentar no repasar estos temas ya que la literatura al respecto es muy amplia, y os puedo hacer llegar enlaces o estudios científicos. Solo tenéis que pedírmelos. En resumen, si comes comida real notarás una mejora general, incluso en alimentos con como la fruta con fructosa, cuyo impacto se minimiza por el efecto de la matriz alimentaria. Es por esto que no es lo mismo comerse una naranja que beberse un zumo. Pero hay otros beneficios de dicha matriz como son las sinergias entre componentes. Algo imposible de lograr con alimentos industriales, por más que se añadan compuestos aislados y se venda sus incontables beneficios para tu salud y su bolsillo.

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Estudiar esto me llevó al concepto del síndrome metabólico. Este concepto ha sido incluso reconocido por la OMS/WHO (ya se puede considerar evidencia) y lo sufren, en mayor o menor medida, gran parte de la población. El síndrome metabólico es un grupo de condiciones que te ponen en riesgo de desarrollar una enfermedad cardiaca y diabetes tipo 2. Estas condiciones son:

  • Hipertensión arterial.
  • Glucosa alta en la sangre.
  • Niveles sanguíneos elevados de triglicéridos, un tipo de grasas.
  • Bajos niveles sanguíneos de HDL.
  • Exceso de grasa alrededor de la cintura.

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Otros conceptos iban apareciendo delante de mí: resistencia a la insulina, dieta evolutiva o paleo, Ancel Keys, falsos mitos en nutrición, comida real y procesada, porcentajes de consumo de grasas, dietas para enfermedades autoinmunes… Podría llenar páginas a base de conceptos.

Así que decidí pasar a la acción y aplicar todo lo que aprendí en aquel entonces, realizando cambios notables en mi estilo de vida. ¿Qué cambios realicé? Pues los explico en la próxima entrada.

Metabolevo. Origen. Parte I.

Metabolevo. ¿Por qué Metabolevo? Empezaré por el principio.

Parte I:

Año 1996. Yo era un adolescente obeso. Desde que tengo uso de razón, fui un niño gordo tirando a obeso. Pero desde que empecé el instituto, allá por 1992, no había dejado de engordar exponencialmente. Para que os hagáis una idea, con 1.78 m de altura, pesaba más de 120 kgs. Digo más, porque la báscula “solo” llegaba hasta 120 kgs. Ver desaparecer la aguja a la derecha de una báscula que marca 120 kgs. no es el mejor de los entornos para crecer como adolescente. Calculo que llegué a pesar más de 130 kgs con 17 años y medio.

Mis hábitos alimentarios eran nefastos, incluyendo todo tipo de fritos, harinas, azúcares refinados, productos procesados, etc. Y prácticamente reduciendo a cero el consumo de frutas y verduras. Esto es así, pero en aquel momento era incapaz de verlo.

Con ese nivel de sobrepeso y esa edad, eres invisible. Es curioso, cuanto más ocupas, más invisible te vuelves. Y vas enterrando tu frustración y problemas en kilos y kilos de comida insana, que no hacen sino agravar el problema.

Comprar ropa es un suplicio. No es que nada te quede bien, es que es como comprobar lo que eres y en lo que te has convertido. No tienes ganas de arreglarte, de salir, de pasarlo bien. Esto afectaba en gran medida a mis relaciones sociales. En una época de comenzar a divertirse, salir, ligar, eso se vuelve impensable, como una muralla de varios kilómetros de altura que hay que escalar a mano. Y también afectaba a mi rendimiento académico, históricamente impecable, hasta el punto de repetir COU, el curso de orientación universitaria. Supongo que no era el tipo de orientación que necesitaba en ese momento.

Y me fue genial. No tenía ninguna intención de aprobar en septiembre. Sentí algo por dentro muy fuerte. Era el momento del cambio. De demostrar a todo el mundo que puedes hacer lo que quieres, que vales. Y en este caso, esa rebeldía solo podía demostrarse haciendo aquello que era imposible. Adelgazar.

La gente piensa que los obesos o personas con sobrepeso son vagos. No es así. Es la propia obesidad o sobrepeso la que provoca esa apatía. Es una gruesa cadena que hay que romper. La universidad de UCLA demostró en 2014 mediante un estudio en ratas que el consumo de comida considerada basura (la base de mi dieta por aquel entonces) hace que las ratas se vuelvan más vagas y apáticas.

http://newsroom.ucla.edu/releases/does-a-junk-food-diet-make-you-lazy-ucla-psychology-study-offers-answer

Y como el movimiento se demuestra andando, pues decidí llenar ese vacío existencial, social, académico y psicológico encerrándome en una biblioteca (yo fui a EGB) y devorando toda la información que encontré sobre nutrición y dietética. Por desgracia, la información y la pirámide alimentaria vigentes por aquella época eran erróneas, a la luz de lo que la ciencia ha demostrado en estos 20 años.

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Pero parece ser mejor comer mal que fatal, así que funcionó. Recuerdo desayunos de leche desnatada con Kellog’s (por garantizar el aporte vitamínico básico). Comidas y cenas ligeras de lechuga con algo a la plancha, y de postre melón. Mucho melón. Kilos y Kilos de melón. Y periodos de hambre atroz, especialmente a la noche, que solucionaba yéndome a dormir. Por lo que dormía 10-11 horas cada día.

También procuré aumentar la actividad física mediante la realización, primero, de ejercicios con pesas ligeras que luego, cuando mejoró mi movilidad, combiné con ejercicios de mayor peso y movimiento, como correr, caminar rápido, etc. No he realizado tanto deporte y actividad física como en aquella época, que curiosamente coincidía con la menor ingesta de calorías de mi vida.

Si lo hiciera ahora lo haría diferente. Lo que es incuestionable es que funcionó. Desde mayo del 96 a finales de septiembre logré perder algo más de 45 kgs. que al final del periodo fueron más de 60 kgs. Unos 10 kgs por mes, sintiéndome bien en todo momento.

Mi contacto con la gente durante este periodo fue bastante escaso, prácticamente de reclusión. Al volver en octubre a ver a amigos, el impacto fue brutal. Unos preguntaban si era yo, otros si había estado enfermo…

Pensaba que había ganado una guerra, pero simplemente era la primera batalla… (continuará).